Tu Rincón de Política
Las victorias de distintas versiones de candidatos peronistas en las disputas electorales por las Gobernaciones provinciales de San Luis y La Rioja, nos hablan de dos modelos de organización partidaria diferentes pero de un mismo partido. Atomización y fragmentación versus centralización y disciplina, dos fórmulas particulares con similares consecuencias para el sistema de partidos.
La Rioja y San Luis no son precisamente provincias dotadas de un perfil de candidatos K. Sus tradiciones peronistas nos hablan de provincias gobernadas por élites partidarias una prudente distancia respecto del oficialismo kirchnerista. Ni los puntanos Rodríguez Saá, ni los herederos riojanos de Menem en el poder provincial, puede ser llamados peronistas K. Es más en el 2003 chocaron entre sí los candidatos peronistas cuyo poder se encontraba encarnado con base en esas provincias en contra del actual Presidente.
Sin embargo, en el 2005, el intenso estilo de gestión del actual Presidente impulsó a muchos líderes peronistas a enfrentar al Presidente con sus aparatos políticos provinciales y así quedaron en una misma vereda (peronista y opositora) líderes tan distanciados entre sí como Menem, Rodríguez Saá, Puerta y, desde los límites del peronismo, el propio Sobisch.
Las últimas elecciones de Gobernador en La Rioja y San Luis dejan varias lecciones claves para comprender sus sistemas de partidos provinciales. Se han producido, en ambos distritos, votaciones a candidatos peronistas en niveles superiores al 80% de los votos válidos emitidos. Sólo que en una provincia se canalizaron en un solo candidato y en la otra dividieron sus ofertas en tres. Los por qué de tales fragmentaciones del voto deben ser indagados en base a los modelos organizacionales de ambos partidos.